// May 26th, 2009 // 12 Comments » // mitos
Hoy voy a hablarles de un fenómeno social realmente interesante. Funciona más o menos así: Llega un correo con un montón de curiosidades sobre la velocidad de un estornudo, las escaleras que no puede bajar una vaca o sobre un líquido verde llamado Coca-Cola. Nosotros lo reenviamos o incluso memorizamos esos datos para contárselos a alguien cuando sea el momento.
Pero, ¿realmente nos creemos todos estos “datos curiosos”? Estoy seguro que el 99% de nosotros los ha creído.
Es por eso que me di a la tarea de investigar un poco sobre estos datos y descubrir si realmente son ciertos o tienen una mentira escondida (o no tan escondida).
El graznido de un pato (cuac, cuac) no hace eco y nadie sabe por qué.
¿Quién no ha escuchado o leído al respecto?
El eco es un fenómeno provocado por la reflexión del sonido. La señal acústica original se extingue y escuchamos la onda, reflejada por algún obstáculo, como una nueva señal sonora. Se percibe muy claramente en los valles de las montaña, donde tenemos obstáculos a mucha distancia. Emitimos un sonido y nos llega su rebote en un cierto tiempo. Esta distancia mínima para que se produzca el eco es de 17 m.
La Universidad de Salford realizó un experimento donde intentan probar que esta creencia es falsa y la hacen de la única forma que puede demostrarse: grabando al pato.
Lo hicieron primero en una cámara de reverberación (por ejemplo, una iglesia católica). En teoría debería producir una reverberación larga y así fue. Aquí la prueba.
El sonido es constante y pareciera que no hay eco porque rebota en todo su perímetro lo que impide que el oído humano logre diferenciar dos sonidos. Se obtiene múltiples sonidos que se suman al sonido original y lo alargan varios segundos. El oído humano necesita 50 milisegundos para diferenciar un sonido como doble.
Luego lo grabaron en una cámara anecoica (no produce eco) y el resultado fue este. Para terminar, lo grabaron contra una pared y ¿qué pasó? Esto.
Para que un sonido produzca eco es necesario que sea fuerte y seco (un bate golpeando una bola, una piedra golpeando el suelo), sin embargo el “cuac” aumenta gradualmente de potencia y disminuye de la misma manera, por lo que hace casi imposible percibir el eco.
Así que ya saben qué decir cuando alguien les salga con el tema: el “cuac” sí produce eco.
Más info: aquí.
Más mitos: aquí.