Posts Tagged ‘chistes’

Einstein y el C.I.

// April 2nd, 2009 // 9 Comments » // gracioso

Albert Einstein va a una fiesta, donde no conocía a nadie. Entonces comienza a tratar de entreverarse con los invitados:

- Hola, ¿que tal? – preguntó él.
- Muy bien, gracias,
- ¿Cuál es tu C.I. (Coeficiente Intelectual)?
- 250.

Entonces enseguida empezó a conversar sobre física, teoría de la relatividad, bombas de hidrógeno, etc.

Caminó un poco más y encontró a otra persona:

- Hola, ¿que tal? – preguntó él, nuevamente.
- Yo todo bien, muchas gracias.
- ¿Cuál es C.I.?
- 150.

Entonces, se puso otra vez a conversar, sólo que esta vez sobre política, desigualdad social, reforma agraria, etc.

Anduvo un poco más y encontró una tercera persona:

- Hola, ¿que tal? – preguntó él
- Bien.
- ¿Cuál es tu C. I. ?
- 100.

Comenzó nuevamente a conversar sobre desempleo, el TLC, aumento de los combustibles, Bin Laden, etc.

Anduvo un poco más y encontró otra persona:

- Que tal, todo bien?
- Bien, bien.
- Cuál es tu C. I. ?
- 50.

Entonces se puso a hablar del Big Brother, de A todo Dar, de la Madrastra, Pasión de Gavilanes, Siete estrellas, TV Mejenga, La Pensión, En Vivo, Sábado Feliz, entre otros.

Dio una vuelta más y encontró otra persona y le preguntó:

- ¿Qué tal, todo bien?
- ¿Cuál es tu C. I. ?
- ¿Qué es eso?
- No, no, no, nada…, tranquilo, pero contame: ¿Y La Liga, como va?

Aprenda a dar una mala noticia

// March 17th, 2009 // 4 Comments » // gracioso

Un señor estaba en su mejor ronquido cuando suena el teléfono a las 3 de la madrugada.

-Aló, ¿Doctor? Habla Arístides, el capataz de su hacienda.
-Hola Arístides, ¿por qué me llama a esta hora? ¿Pasó algo grave?

-No, nada serio Doctor, sólo quería avisarle que su lorito se murió.

-¿Mi lorito? ¿Aquel que compré en el mercado el mes pasado?

-Si patrón, ¡ese mismo!

-¡Coño, qué lástima! Yo que había pagado una pequeña fortuna por él.

-Pero… ¿de qué murió?

-Comió carne podrida.

-¿Carne podrida? ¿Y quién le dio carne podrida?

-Nadie Doctor, él se la comió de uno de los caballos que estaban muertos.

-¿Caballos? ¿Qué caballos?

-Dos de sus caballos pura sangre.

-¿Mis pura sangreeeee?

-Los pobres se murieron de cansancio, por tener que jalar la cisterna de agua.

-¿Y por qué jalaban la cisterna de agua?

-¡Para apagar el fuego!

-¿Fuego, qué fuego? ¿Dónde?

-En su casa patrón… una vela se cayó debajo de una cortina y prendió fuego a la casa.

-¿Vela? Pero… ¿quién encendió una vela en mi casa si tiene electricidad?

-Fue una de las velas usadas en el velorio.

-¿Velorio? ¿Cuál velorio?

-El velorio de su mamá, patroncito. Ella llegó en la madrugada sin avisar y yo le metí un balazo pensando que era un ladrón.

-¡¡¡¡Noooooooooooooooooooooooo!!!! ¡¡¡No puede ser!!!

-¡Ya, ya… patrón no exagere! No arme tanto escándalo por un lorito…