Semana Santa y otras carajadas
// April 15th, 2009 // 11 Comments » // personal
Es increíble la dependencia que uno le agarra a ciertas cosas. Hace unos 10 años poca gente usaba un teléfono celular. Hoy, poca gente NO tiene un celular. Ricos, pobres, engañados, niños… de todo.
También con el internet. Trabajos de la U, informes de trabajo, cosas importantes… hasta para leer las noticias. Ahora todo es tecnología.
Esta semana pasada (Semana Santa) reflexioné un poco sobre eso. El miércoles santo estaba con unos problemas de conexión y por tonto reseteé el módem. En palabras sencillas: me quedé sin internet. Llamamos al ICE y para desgracia de todos los que usan internet en mi casa, el técnico iba a llegar hasta el lunes. Debo aclarar que yo no iba a salir esta semana porque estoy en finales de la U.
Pensé que no iba a haber problemas porque yo no soy adicto, ni nada por el estilo, pero cuando llegó el sábado casi colapso. Un compañero quedó de enviarme una información el viernes, pero ¿cómo rayos iba a revisar mi correo? Todo cerrado, mis amigos no estaban… no tenía a quién acudir.
Respiré profundo… muy profundo (tengo pulmones grandes) y esperé. El sábado pude hablar con mi primo, él sí tenía internet y el asuntó quedó solucionado, pero pasé metido en la casa del mop hasta el domingo porque necesitaba estar en contacto con mis compañeros terminando el trabajo final que había que presentar el lunes. Después de todo pudimos terminarlo.
Aparte de eso, mi semana estuvo tranquila, sin mucho contratiempo. Pude salir de San José el viernes y me relajé un poco.
De esto saco tres enseñanzas importantes (dirigidas a mí):
1. Jamás en la vida resetear el módem. No es como una compu cuando se queda pegada y uno la resetea y soluciona el problema. ¡NO!
2. No dejar las cosas para última hora, porque siempre puede haber un bruto que resetee el módem.
3. ¿Cómo carajos se hacían trabajos de la U hace 30 años sin internet, correo electrónico, celular… hasta skype? Uno se acostumbró mal a usar internet u otros medios.
De verdad que estamos viviendo en una época donde todo tiene que ser YA, prefabricado, precocido, todo listo. Bajemos el ritmo.



